vitamina c

Vitamina C

La Vitamina C, técnicamente conocida como ácido L-ascorbico, es una vitamina hidrosoluble (se disuelve en el agua) lo que significa que la eliminamos de forma fácil a través de la orina.

La vitamina C actúa como cofactor enzimático ayudando al organismo a realizar diversas reacciones bioquímicas necesarias para su correcto funcionamiento. También ayuda a mantener un sistema inmunitario fuerte y es necesaria para la síntesis de glóbulos rojos y colágeno.

Esta vitamina juega muchos más papeles en nuestro cuerpo, pero nos vamos a centrar en los beneficios que nos puede aportar.

 

Dosis diaria de Vitamina C

 

La dosis diaria recomendada es de 90 mg para el hombre y 75 mg para la mujer. Aunque muchos científicos se replantean las cantidades recomendables actuales, afirmando algunos que deberíamos aumentar la dosis de vitamina c hasta unos 150 mg por día. Otros afirman que necesitamos entre 1000 y 3000 mg por día, incluso dosis superiores si enfermamos.

Algunos primates consumen más de 7000 mg al día cuando sufren estrés, pero esto no es todo, su organismo también aumenta la capacidad de síntesis cuando están enfermos.

 

Usos terapéuticos de la Vitamina C

 

En la actualidad la vitamina c es la más popular de las vitaminas, aunque todas tienen la misma importancia a nivel bioquímico. Su popularidad ha provocado un aumento en el consumo de capsulas concentradas.

 

Los resfriados

Estudios afirman que el uso de vitamina c reduce tanto los síntomas del resfriado como su duración. Esto es debido a que esta vitamina es uno de los nutrientes más importante para el sistema inmunitario.

 

Alergias

Se ha demostrado que la vitamina c reduce los niveles de histamina, por lo que se considera un antiestamínico natural.

 

Heridas, quemaduras, cirujias…

Este nutriente favorece la producción de colágeno, por lo que nos puede beneficiar a la hora de sanar heridas. Tomada por vía oral, provoca que cortes, quemaduras, huesos rotos, cirugías, etc, sanen mucho más rápido. De forma tópica nos protege de los rayos ultravioleta.

 

Cáncer

Gracias a sus propiedades antioxidantes, la vitamina c ayuda con la prevención del cáncer. Previene casi todos los tipos de cáncer manteniendo un sistema inmunológico fuerte.

 

Autismo

Se pueden reducir los síntomas de autismo en niños con suplementos de este nutriente.

 

Fertilidad

Se descubrió que esta vitamina aumentaba la calidad del esperma y el número de espermatozoides.

 

Colesterol y enfermedades cardiovasculares

Esta vitamina posee un papel importante a la hora de regular el colesterol. También ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares gracias a las propiedades antioxidantes, estas evitan que los radicales libres formen placas de grasa en las arterias.

 

Asma

Se ha demostrado que con dosis de 1000 a 2000 mg de vitamina c mejoran los síntomas asmáticos. También reduce la producción del cuerpo de histamina.

 

Diabetes

Este nutriente ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre. La glucosa necesita la insulina para que pueda entrar en las células, lo mismo sucede con la vitamina c. Es por esto por lo que los diabéticos suelen tener también los niveles de este nutriente muy bajo.

Un estudio indica que con dosis de 1000 a 3000 mg de vitamina c al día repartidas en varias tomas, disminuyen los niveles de hemoglobina glicosilada. Esto significa que las moléculas de glucosa no se adhieren a las células sanguíneas. Con esto se reducen complicaciones diabéticas como: la cicatrización de heridas, problemas capilares, y la circulación lenta.

 

 

Cuando hay una intoxicación de vitamina c en el organismo, este lo elimina a través de una diarrea pasajera. Por otro lado, se sabe que cuando estamos enfermos la tolerancia intestinal aumenta, con lo que el cuerpo puede absorber más vitamina c.

No es recomendable auto suplementarse con vitamina c, si padeces alguna patología, debes acudir a un nutricionista cualificado.

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